tEla CuentO

“Luz dan las bombillas. Luz dan las farolas. Las luciérnagas también dan luz. Y tus ojos, y el sol. Y punto”.

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Entre verdades y operaciones matemáticas está tElaCuento. Algún pequeño secreto, un juego, algunas cosas más.

Si quieres tu tElaCuento escribe a mterromero@gmail.com para encargarlo.

 

 

 

NOTA: Os recordamos que todo el dinero recaudado irá destinado a pagar el abogado de un detenido por ayudar en el intento de la paralización de un desahucio.
Hojas, gotas, comas. Otoños, inviernos, para un segundo que llegan los días largos.
Página de tEla CuentO. Hojas, gotas, comas… Otoño, invierno. Para un momento que se acercan los días con luz.

Para Endika

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           Como una ciudad. Como calles que se cruzan con otras calles que dan a otras calles. Así es este cuaderno y así son sus personajes. Telas, fotos, recortes y un cuaderno de música. Imaginación y matemáticas. El mundo lo compone lo que pasa inadvertido. Formas diferentes de salvar el pellejo en un mundo en descomposición.

          “Para Endika” será una forma de recaudar dinero para pagar los gastos de abogado de un detenido por intentar parar un desahucio en febrero del 2015. No hay dos iguales. Cada ejemplar tiene su forma, su tiempo, sus modos. No hay maquinaria ni producción en cadena. “Para Endika” está hecho con material reciclado, cuatro manos y mucho tiempo. Mucho, mucho tiempo.

          Viene sin precio. Cada cual valore. La voluntad.

       Si quieres encargar un ejemplar o más información, escribe a mterromero@gmail.com. 

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22/Febrero/2016

Siete minutos para el tren a Guadalajara. No importa. Corro igual. Por inercia. Por estrés. Por gilipollez. Por algo será. Llego al andén cuando faltan seis minutos. ¡Vaya aburrimiento! ¡Qué va mal el transporte! ¡Todos los días tengo que esperar!

“El Rey se ha reunido con el presidente catalán” Dice el periódico.

– A ese le cortaba yo la lengua para zanjar el problema del catalán.

– ¿Y al Rey?

– ¡Hombre! Yo soy republicano pero el Rey es el Rey.

Conversaciones cabales a dos minutos para que venga el tren entre un comprador impulsivo de periódicos y un republicano fiel.

Hombre con guitarra colgada al hombro y portátil en la mano y para más desdén con cara de felicidad. Perfil persona con día de treinta horas ¡A las vías! ¡Aún no! Tiene cara de felicidad ¡Cuando vaya a pasar el tren! Padre con niña. Huyamos o tendremos que cederle el asiento. Por las escaleras mecánicas bajan personas mirando al frente. A la lejanía. En la lejanía está el final del túnel, la luz de la calle un semáforo en rojo y lluvia boba que no llueve pero moja.

– Uno, dos, tres, cuatro, siete, ocho, doce, nueve, catorce, quince, veintidós ¿Cuento bien mamá?

– Estupendamente hija. – Dice la madre con voz dulce. Mientras, imagina como tira el móvil a la chica que está sentada enfrente y se lo clava en mitad de la frente mientras vibra porque no paran de llegarle mensajes de wassap. Son de su ex, que no puede pagar la pensión de la niña. El coche que se le ha roto otra vez. Y la niña mientras: “Veintiuno, veintitrés ¿Ahora cuál va el veinticinco o el veintiséis?

– Muy bien hija. Estas contando muy bien.

Dichosas las que pueden llevar la falta del uniforme del colegio de monjas tan corta como quieran. Y las que no tienen que llevar uniforme y las que llevando uniforme pueden llevar pantalón y que no sea de chándal. Y pobre la chica de veinticuatro años con un Iphone vibrando en el hueso frontal solo por tener una edad aproximada que la amante del padre de la niña que está sentada frente a ella y que no sabe contar.

01/Febrero/2016

Transbordo.
Diez minutos para el próximo tren corto. Metro de Madrid vuela. Por ahora todos los días se le rompen las alas.
Sardinas en lata, olor corporal. El oficinista de éxito en un cuerpo de niño con uniforme de colegio de curas fuma tabaco de liar. No le observo. Él me mira como si estuviera intentando adivinar qué hago con mi vida. Si tu supieras… pienso en bajo yo. Lleva un papel de liar en la oreja como el pescadero al que compro pescado lleva un bolígrafo Bic
Cinco minutos. Tren corto. Cogemos posiciones.
Cuatro minutos. Los del andén rezamos para que el próximo tren Atocha – Vicálvaro  vaya con retraso. Otra tanda de gente que llega tarde al trabajo sería mortal.
Niño con bolas de perlas en las orejas, aro negro en la nariz recién hecho, zapatillas blancas, reloj de oro; hace trampas. Está pisando la línea amarilla, la que no se puede pisar porque si al oficinista con uniforme de colegio de curas le diera un brote de esquizofrenia y empujara al tramposo, caería sin problema a la vía del tren.
“Tren corto va a hacer su entrada en la estación” dicen en los carteles. Vale que fuera un tren corto pero dos tristes vagones enganchados para todas las que esperamos… Es mucha presión.
HOMBRE MALEDUCADO EMPUJANDO. Como si las mañanas sólo fueran difíciles para él. Eso o que intenta robarme el bolso. Todo puede ser.
Se sienta frente a mí. Escribo en el cuaderno en mayúsculas y con letra tamaño 48: “HOMBRE MALEDUCADO EMPUJANDO”  y doy la vuelta al cuaderno para que lo pueda leer sin ninguna dificultad.

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